Tras el caluroso verano, volvemos al Andévalo. Esa zona de Huelva que está en medio de ninguna parte y, porqué no decirlo, un tanto olvidada. No deja de sorprendernos. No podemos hablar aquí de maravillosos edificios o de paisajes soberbios como los de la costa o la sierra. Pero el Andévalo y, en concreto, el pueblo donde estamos hoy, el Alosno, son especiales, peculiares, con una riqueza serena y quizás no visible a primera vista, pero grande como la que más.  Seguir leyendo